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martes, 10 de mayo de 2011

Yo He...


He visto mi piel y sonríe...
he visto mis manos y transpiran...
he visto mi cuerpo 
y se vuelve espasmos...

He sentido como mis lágrimas 
brotan de si mismas, 
como corren por mis mejillas,
acariciando sueños que antes tenía...

He visto tus manos tomar mis manos
y entregarme un cúmulo de sonrisas...
de suspiros...de ternura, de cariño...
Todo está en mi, poro a poro.. 

Y eso que me has dado...
me ha vuelto mujer...
me ha vuelto brisa... 
y sobre todo me ha vuelto Renacer...

y así... entre suspiro y respiro... 
veo mi cuerpo consumirse de egoísmos...
te sé...  te siento...
te palpo... te reclamo...

¡ Creo que te amo...!
Es que no sé como cabe todo este amor
en un simple cúmulo de sentimientos 
que salen cuando respiro y te siento...

Valdrá el riesgo de dejarlo todo 
por este sentimiento que me nace
al mirar tus ojos, rozar tus labios, 
sentir tu aroma, oír tu voz,
cuando vibro al sentir tu piel contra mi piel... ?

 

¡ Creo que te amo...!
Sólo que aún es temprano
para mencionarlo...

lunes, 9 de mayo de 2011

Si... te quiero mil...



Alma mía, sabes cuanto te quiero?      
                                                           Te quiero mucho, mucho... mucho mil... 

Me he detenido a pensar en ello y descubrir como y porque... Y si es o no tan solo un capricho... Mas te quiero por tantas razones que cualquier capricho desaparece. 
Y Si, te quiero mas que antes, de otra forma, con otra sensación. 
Y aun me pongo nerviosa, como la primera vez, como cada día, que me siento una inexperta del mundo, cada vez que me sorprendes con algún detalle u observación... o caricia desprevenida... O esa lluvia de besos que me transporta por mil mundos y emociones.

Y mas aun te ahondas en mi alma.

Imagino que tan solo necesito cerrar mis ojos y buscar en el fondo de mis entrañas y encontraré las respuestas a mis preguntas... porque te siento en lo mas profundo de mi ser y cada vez me encuentro más inmersa en el tuyo... escondida como un pequeño capullo...
Y crezco gracias a ti... 
Y emergen mis verdades y mi fuerza se hace presente porque siento que, a pesar de todo, de algún modo tu también me quieres...
En tu mundo de mil mundos agradezco ser parte de aquel único donde puedes liberarte y complementarte... tan solo conmigo, pues es el mismo camino que ambos escogimos antes de mirarnos tanto más profundo...

Y comprendo que estamos juntos de un modo que solo tu y yo comprendemos, sin palabras, sin explicaciones, sin reproches... Solo porque así lo queremos... 
Me transportas por mundos insondables llenos de tu y mi... ese mundo único que te he regalado mil veces... Porque así lo vibramos... estas escrito en mi alma a fuego y en mi piel por el resto de mi tiempo...

domingo, 8 de mayo de 2011

Un Beso Limpio

En un día como hoy, cada año, durante muchos de ellos, he sentido una tristeza infinita de frustración y desconsuelo por haber sentido la magia de la vida... Y saber que son ángeles en el cielo...
Hoy ha sido distinto, hoy he sentido paz y armonía conmigo misma. No hay melancolía ni añoranzas, no hay dolor ni lágrimas... Hoy siento paz en mi alma y consuelo en mi corazón...
Miro a mi alrededor y pese a la bruma, hay un camino, uno nuevo, puedo llegar, algún día, a sentir un abrazo y un beso de amor verdadero, sin condiciones, un beso limpio, un abrazo puro y la calidez de la mirada de un ser al que podre llamar mi hijo...

Un beso limpio, puro y único...


La Forma Felina

    



De los animales domésticos, el gato por naturaleza, es el que conserva mayor independencia. Aunque fiel a sus amos, nunca estará sometido. Su comportamiento está muy ligado a las personas, ya que es muy afectuoso, algo que suele demostrar con frecuencia a sus amos.    Es muy sociable y siempre sentirá curiosidad por conocer a tantas personas como lleguen a la casa y a las que no haya visto nunca.
    Tiene una agilidad extraordinaria, demostrable por su musculatura. Asímismo, se destaca por su hiperactividad típica de las razas asiáticas y su energía arrolladora, que demuestra corriendo y saltando por toda la casa.
    Como compañero destaca por ser alegre y muy cariñoso.

 Los gatos son animales de comportamiento peculiar, pero existen pautas para poder entenderles mejor.
  • Limpio por Naturaleza: El gato es muy meticuloso en su higiene diaria y dedica del orden de 5 a 10 minutos para lavar todo su cuerpo con ayuda de la lengua. Este ritual imita al asea que la madre realiza con sus crías, de hecho, es común ver cómo dos gatos se limpian recíprocamente como demostración de vínculo entre ellos. Cuando un gato no efectúa este ritual de higiene es porque está enfermo o demasiado débil para hacerlo.
  • No abandona el hogar: El gato es un animal muy territorial que adora el lugar dónde se desenvuelve su vida, porque éste representa su hogar y refugio, si bien es posible que realicen algunas escapadas para cortejar a su pareja, investigar los alrededores o entrar en contacto con otros gatos.
  • Marca de territorio: El gato necesita delimitar su territorio como demostración a otros gatos de que entran en una zona que no es suya. Normalmente, para marcar "su zona", restriega su cuerpo contra los objetos y, en ocasiones, efectúa pequeñas micciones.
  • Agresividad: Siempre que se sienta amenazado, intentará defenderse. Aunque no suelen atacar a otros gatos, sí puede darse el caso de que dos gatos se vean en una gran pelea por una hembra. Cuando se trata de defender su territorio, suelen tratarse más de avisos (bufidos y pequeños golpes con las patas delanteras) que peleas graves.
  • Ronroneo: El ronroneo es un sonido sordo y suave que emite el gato cuando experimenta felicidad, alegría y siente que todo lo que le rodea está tranquilo. Si bien de todo lo anterior, también puede ronronear cuando se encuentra gravemente enfermo o débil.
Si alguien cree que somos desleales y traicioneros, ciertamente estan muy equivocados... ;)

sábado, 7 de mayo de 2011

Tan Solo Yo

En ocasiones somos dulces felinos ronroneros
y sutiles acicaladores de vida.











En otras tan solo somos lo que ves...
Una Sigilosa Felina Cazadora...

Y muchas veces
 tan solo somos una con nosotras mismas.
Impenetrables,
perdidas en el abismo 
de nuestros pensamientos mas profundos...


.

viernes, 6 de mayo de 2011

Cazadora De Almas






Esta Noche me vuelvo Gata... Sigilosa cazadora de almas...

Perenne


Emprendo un nuevo rumbo, un camino donde no hay asfalto. Miro hacia el frente y solo veo la ruta entre brumas, brumas que me dificultan ver que hay mas allá y mi alrededor...miro hacia atrás y veo que todo ha sido una experiencia... Para descubrirme... Para ser tan solo yo y Crecer...


Me pregunto si debí seguir aquí o debí volar por el mundo, sin mirar atrás y sin creer que se puede creer. (?)
Que debo esperar? Hasta donde? 

Hasta donde se dibujan las realidades si solo hay una densa niebla cerrando el camino? 
Que hago con todo lo que tengo adentro? Que hago con el ímpetu y la furia de mis sentidos?
Como lograr volver a fluir... Como volver a reír. Como volver a danzar en la cadencia de los cuerpos y sintonizar en esa conección vital. (?)

En ocasiones me siento atada y prisionera por no ser mas que un lindo Jazmín... Con bello aroma y dulce color... Mas no soy perenne...


Y veo tu sombra, entonces quiero fundirme en ella, pero para lograrlo debo serlo Yo, esa que busque el cóncavo y el convexo...




                                 Que quieres? Que quiero?                              ... 

                                                

jueves, 5 de mayo de 2011

De La Mano De Mi Destino.



Es que no soy "típica" y asumo que el mundo es como yo, para encajar en un lugar lleno de caretas e imágenes falsas llenas de falacias y doble estándar. 
Tal vez es, cada una de tus palabras, mi único consuelo. Porque me enseñas que ni tu ni yo somos de este mundo lleno de lo que no soy (de lo que no somos), mas es lo que vemos... 
Pero porque, entonces, mi camino se rodea de miles de rostros sin rostro y corazones de hielo, entre los que busco algo de ímpetu y calidez?? 
Porque veo sonrisas mientras siento como clavan los dientes??

Ansiosa, en una inagotable búsqueda de aquello que logre revolver mi alma y desquisiar mi mente... y ahí estas tú, abriendo un leve camino, con un poco de realidad y algo del destino. 


Luces tenues en un mundo color negro azabache con un tinte de grises... Y sale el sol asomándose por la rendija... Porque mi alma estaba vacía, porque mi vida estaba en sombras, porque mi piel tenia frío, porque mi esencia estaba dormida... Y ahí dejo mi ventana abierta esperando que la noche se convierta en día... mas siempre vuelve el ocaso que más temprano que tarde se convertirá en tinieblas... Y lejos, en la oscuridad, descubro tu brillo y me lleno de colores... porque tu voz me reconforta... porque tu fulgor me transporta por caminos inexplorados en esta piel dormida y esta sonrisa perdida...

Y vuelo por mundos desconocidos de la mano de mi destino... 

Y hoy sonrío, mas el abrazo sin ser abrazo me falta, en tu regazo... 
Sin embargo sonrió...


.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LICENCIA PARA PENSARTE

Hoy descolgué el mundo 
y apagué las ventanas,
lacré la puerta 
y me puse a pensar en ti.

El recuerdo de ese beso
las fuerza de tus manos,
la intensidad de tus ojos
la estatura de tu cuerpo

No se que le hiciste a mi alma
pero si lo que guardará el recuerdo,
la nostalgia de tus brazos
rodeando todo mi cuerpo.

Todo se perpetuó en mi
aunque tu no quisieras hacerlo
y vas prendido en mi alma...
por eso escribo estos versos.

martes, 3 de mayo de 2011

Cuento Erótico (año 2005)




"EL MUNDO LE PERTENECE"
( Por La Gata )


El estaba sentado en la plaza principal de aquella ciudad ocupando un banco entero con los brazos abiertos. Parecía que todo el mundo era suyo y se notaba en su sonrisa, cada vez que pasaba una mujer y brillaban sus ojos felinos. Era dueño de un porte privilegiado, alto 1.82cm, complexión atlética, cabello color ceniza y su mirada intensa lo hacían de un sabor especial. Ninguna reparaba en él, por supuesto, mas él sí sabia que detalle llevaba cada una.
¿Tendría tal vez 40 años? Una vida entera. Había en sus ojos más que brillo, sensualidad, amor por las mujeres, respeto por ellas, seducción y dolor, un gran dolor.


Ella estaba desolada, encontró a su esposo con su mejor amiga, fue sin mala intención. Había partió el fin de semana hacia la casa de sus padres en el campo porque quería que sus hijos respirasen aire fresco. A la altura de Buin, su auto se descompuso. Volvió antes a casa, subió los escalones hasta el sexto piso - el ascensor no funcionaba, ese no era su día - y entró sigilosa, para no molestar la calma en que debía estar su esposo. Sabía que él estaba ahí, pero no el silencio, se oían risas desde el living y ella camino hasta su dormitorio.
Allí estaba Sofía con Roberto, desnudos. Espió desde el dintel de la puerta, y al verlos en una actitud tan lúdica, comprendió por qué su vida era tan rutinaria; si él le hubiese hecho esas cosas, habría mantenido la sonrisa de su juventud.


Los pensamientos fueron fulminantes; acribillaron su cerebro, recordó la noche anterior cuando él la buscó entre las sábanas, rodeó perfectamente su cintura para que ella aceptara, como siempre, que él la tomara entre sus brazos potentes y comenzara a darle un poco de placer que nunca fue más que la primera vez. La abrazó, por la espalda y ella sintió su virilidad, potente, formidable... una ola de calor subió por su cara, se sentía excitada pero cansada y temprano partiría. Lo dejó hacer. La acarició, suavemente, dejando claro que era su dueño y besó su cuello, se hundió lentamente en la humedad de ella que se dejó hacer, disfrutó, pero como de costumbre, la embistió un tiempo prudente, para darle tiempo a ella, de sentirlo, disfrutarlo, de hacerla llegar al clímax... y se dejó ir. La llenó con su esencia y rodó de espaldas para fumar, ambos, un cigarrillo, como siempre.
Descansó a su lado, como todas las noches, desde hacía ya 10 años.
- Te amo, te voy a extrañar estos días que no estés.- dijo Roberto
Ella lo amaba profundamente y no pedía más, no necesitó nada más, por lo menos eso creyó hasta ese momento. Despertó de ese recuerdo y comprendió que aquí no había nada de "no sé que pensar".


Hubo un silencio absoluto. Sus miradas se cruzaron justo en el momento en que ella decidió no molestar, casi como una broma del destino un reloj carpintero saltaba de la muralla diciendo con su cu-cu que eran las doce y sin decir nada los observó a ambos como queriendo otorgarles un perdón o darles su bendición en una actitud que ni ella comprendía y salió con el mismo silencio con el que entró.
Llamó a los niños que jugaban en el patio del condominio.
- ¡Niños, hoy, comida chatarra!
Rumbo a un mall, su cabeza daba vueltas, los niños no dejaban de hacer preguntas, pero ella contestaba autómata a todo, absolutamente ausente, lejana a sus respuestas y pensando en que haría después... Era Sofía, su amiga Sofía.


Bajaron del edificio, sin emitir una palabra. Sofía estaba acongojada, mas sabía que allí no terminaría todo. Eran años de pasión, de vivir una aventura que era más que una simple aventura. Sofía tenía claro que amaba a su familia, pero el deseo era más fuerte.
-Tenemos que dejar de vernos, al menos por un tiempo.- dijo Roberto, sin disimular el dolor y la angustia. Angustia de perderla, dolor por no poder dejarla y dañar a su esposa.
Ella estaba locamente enamorada, era capaz de esperar una vida entera para no perderlo, "hasta que las cosas se calmaran". Esta era la primera vez y no sería la última, ella lo sabía.
Roberto recordó la primera vez juntos, la conocía desde la infancia, ella era su gran amor. El único.
-No me llames, yo te busco.- dijo Roberto
-Descuida, esperaré... como siempre.


Él corrió tras Isabel para dar explicaciones, no pudo hallarla, era demasiado tarde, caminó sin rumbo sin poder sacar la imagen de su mente, esa expresión de incredulidad de ella y al mismo tiempo la infinita tristeza de Sofía.
Amaba a su esposa, amaba demasiado a su familia para dejarla. Pero su fogoso temperamento precisaba de aquella niña, la necesitaba.
Es caprichoso el destino ¿Qué haría?
Recordó la primera vez que la deseó desesperadamente, era una joven de figura suave, músculos marcados, piernas firmes, cuello largo, tez morena, ojos grandes, rasgados, negros, cabello largo, lacio. ¿Qué edad tenía? 18 años, pero daba lo mismo ¡Era la mujer de sus sueños! El problema radicaba en que su vida ya estaba hecha.
-¡No! no juegues así, soy de carne y hueso, puedo, pero no debo.
Decía él creyendo que todo acabaría en eso. Llevaban meses en estos juegos. Yo te toco, tu arrancas, tu me muestras, yo me vuelvo loco...
-Es sólo un juego, decía ella, ¿Cómo es? ¿Eres tan espectacular como dicen? ¡Déjame saber...! Decía infantil, erótica, niña-mujer, preguntando, confiada en su amigo, mentor, príncipe azul inalcanzable, sin comprender como estaba despertando el deseo de este hombre que ya había perdido la esperanza de encontrar a su Musa, a su Diosa.
Siempre se rumoreó de las habilidades y el potencial de aquel hombre que la tenía capturada desde sus fantasías, en sueños más recónditos.


Fue incapaz de resistirse. Ella era tan exquisita... Y él la tenía en su mente, clavada como una mariposa en la pared.


-¿Quieres que te enseñe lo que es el placer?¿ Estás segura?


Ella sólo sonrió, sentada en el suelo pidiendo caricias en un juego que no tenía otro final. Tocó sus hombros y bajó lentamente por su espalda, ella temblaba deseando más. Giró para mirar esos ojos que la hipnotizaban, que la erotizaban, queriendo que de una vez por todas comenzara a amarla. Se aferró a las manos de Roberto, temió no poder controlarse, él comprendió su aprensión y su deseo. Tomó sus manos femeninas y besó las palmas con dulzura. Los ojos de ella se abrieron, sorprendidos, dudó pero no se retiró. El se sentó a su lado, llenándose de esa visión lujuriosa pero tan pura a la vez. Su pelo suave, brillante, sus ojos negros, rebosantes y llenos de expectación. Toda aquella bella mujer anhelando que la tocara, esperando que despertara en ella las sensaciones que él sabía que estaban allí, y que ella suplicaba, en silencio, fueran enseñadas. Quería que ella tomara conciencia. Que no existiera duda alguna. Se sentía más excitado que nunca en toda su vida, como con ninguna mujer. Subió sus manos por los brazos de ella, luego se acercó, agachándose y la besó en el cuello. Ella estaba tensa, con deseo y a la vez con temor, a la espera de lo que él hiciera después. Se acercó, volvió a besarle el cuello y vio con complacencia como sus pechos irradiaban juventud, completamente erectos, y sin poder resistir, deslizó una mano bajo su blusa para sentirla. Él sabía que estaba asustada, pero su cuerpo reaccionaba tan bien al contacto... Hundió sus dedos en esa cabellera salvaje que enmarcaba sus facciones, y echó la cabeza de ella hacia atrás, acercando sus labios hasta la oreja, entregando su aliento, susurrando que sería el dueño de todos sus gemidos, haciendo que su piel se erizara, para luego descender hasta encontrar su boca. Entonces se echó hacia atrás sujetándola por los hombros y sonrió. La observó. Ella estaba con los ojos cerrados, la boca entreabierta, se encontraba jadeante. La besó de nuevo y se inclinó sobre ella para desnudarle los hombros y descubrir los jóvenes pechos erguidos, con sus aureolas hinchadas, sintiendo como su virilidad palpitaba. Le besó los hombros mientras ella se estremecía, le acarició los brazos, quitándole la blusa. Sintió su columna vertebral con la yema de sus dedos, una electricidad recorrió todo su cuerpo y comprobó cómo se estremecía de deseo y de miedo. Ya no había marcha atrás.
Descendió hasta el pecho. Al rodear la aureola sintió que se contraía y lo succionó con suavidad. Ella jadeó pero no se retiró, gemía y notó que su propia respiración se aceleraba. Acarició la piel desnuda debajo de sus pechos hasta la cintura, y buscó el botón que sujetaba la falda. Extendió la mano y la dejó sobre el estómago de ella, se puso tensa, con miedo de no ser suficientemente apta para las expectativas de él. Al comprender el temor que la abrumaba, descendió lentamente con sus manos por las caderas de ella hasta encontrar la parte interior de sus muslos, separó sus piernas, rozó su pelvis suave, rodeó sus nalgas turgentes, besó su ombligo, miró su expresión y ella ya no se resistió más.
La puso en pie, después le bajó la falda, ella se le acercó y frente a él dejó que pasara lo que tuviera que pasar, la rodeó por la cintura y hundió su rostro en su vientre, ella sintió un espasmo de deseo que la hizo humedecer. Él contempló entonces sus curvas suaves, redondas, perfectas. Ella sonrió con expresión confiada y anhelante. Se sentó frente a ella, en la orilla de la cama y esperó, dándole tiempo. Sofía se sentía desesperadamente atraída  y comprendió la humedad entre sus piernas. Lo deseaba tanto. Quería tomarlo, poseerlo. Se sentía abrumada, perdida en la profundidad de aquellos ojos, y experimentó de nuevo esa sensación intensa y placentera. Lo deseaba, temía el dolor, pero lo deseaba más. Tendió la mano, cerró los ojos, abrió la boca y se estrechó contra él. En aquel instante, Roberto movió sus dedos hacia aquella hendidura cálida, mojada, entre los muslos de Sofía y encontró el punto exacto, pequeño, palpitante. Ella dejó fluir la respiración que retenía. La tomó en vilo y recostó sobre la cama, mientras él seguía, bajaba hasta quedar de rodillas en el suelo. Entonces probó por vez primera su sabor único, un elixir, quinta esencia de exquisitez. Ella se puso a gemir con cada exhalación, adquiriendo una danza sensual, felina y sexual, indicando que estaba preparada, que lo atrajo más aún a su profundidad, avanzando, retrocediendo, incapaz de escapar, ya de él. Presa para siempre; de eso estaba segura.
Entonces comenzó a descubrir como darle más placer. Mientras ella gritaba, en una danza indescriptible, entre oriental y polinésica, la excitación de Roberto aumentaba, quería contenerse. Cuando oyó los jadeos de ella, que llegaba casi al clímax, se irguió veloz, como tigre al acecho ante su presa. Quiso cerrar los ojos para controlar su deseo, pero no quería perderse ninguna de las expresiones de esa diva que lo estaba embrujando para siempre. Apretó los dientes para dominarse mientras se introducía en aquella fuente cálida, húmeda e inexplorada.
Sofía le rodeaba la cintura con las piernas. Roberto notó el obstáculo dentro de ella, hasta que los jadeos de ella se mezclaron con gritos ahogados de placer sintiendo que alzaba sus caderas sin temor alguno, deseosa de recibirlo por entero. Entonces retrocedió un poco y empujó con fuerza, sintiendo como le robaba la pureza que ella guardaba celosamente, rompiendo el sello que la mantuvo inmaculada, secretamente para él, mientras ella gritaba de dolor y placer. Se movieron juntos descubriendo el ritmo ancestral que sólo se encuentra una vez en la vida, compenetrados en un éxtasis inimaginable. Ella gritó su nombre al mismo tiempo que él oía su propio grito tenso al aliviar su cúmulo exacerbado durante tanto tiempo, con espasmos largos, estremeciéndose por completo.
Se quedó tendido un momento conteniendo su peso sobre el cuerpo de ella, respirando agitado. La besó suavemente, saboreando una lágrima que rodaba por la mejilla de Sofía y agradeció la suerte de adueñarse de esa piel morena, para siempre.
Sofía, con los ojos cerrados comprendió que jamás podrían separarse... venían ya destinados a estar juntos desde otra vida, mas se encontraron tarde.
Roberto se apartó un poco y vio manchas de sangre. Ella sonrió con un brillo nuevo en sus ojos. Mágico. Y allí, viéndola tendida, comprendió que los milagros existían.
Jamás podría dejarla, era todo lo que siempre buscó...


Isabel dejó a los niños con su madre, no sabía que hacer, no lograba aún comprender que pasaba. Deambuló sin rumbo fijo y al doblar la esquina llegó al lugar donde se conoció con Roberto. Esa plaza donde estaba él, ese día, con aquella morenita.
Rememoró el segundo en que los conoció, siempre intuyó que era demasiado riesgo tenerla cerca, a pesar de sus 14 años y saber que la conocía desde siempre. Incluso le dijo a Roberto una vez, entre broma y en serio, al verlos reír juntos, cómplices, de algo que ella no alcanzaba a comprender:
-¡Esta niñita es un peligro! – Tratando de sonreír junto con ellos, pero sin tener la posibilidad de encajar en ese mundo aparte que ellos tenían construido.
Fue en ese momento cuando Roberto sonrió y miró por primera vez a Sofía, como mujer. Mas Isabel nunca supo el error que cometió con sólo hacer mención de ese pensamiento que se le escapó, hasta ese fatídico día.


Allí estaba Roberto, sentado en un escaño con los brazos abiertos. Estaba esperándola, sabía que tarde o temprano llegaría a ese lugar, la conocía tan bien. Era una mujer especial, no era de una belleza extrema pero tenía su atractivo, era poco común, rubia, ojos azules, mediana estatura, amable, trabajadora, y por sobre todo buena madre, ideal para formar una familia. La que tenían, desde hacía ya 10 años.
La vio llegar y le cedió un lado del banco aquel. Sin decir palabra alguna, se sentó y lo observó, ya calmada.
-Los niños están con mi madre.
-¿A que hora hay que ir a buscarlos?
-Cuando quieras.
Miraron el parque en silencio, vieron correr a una niña... Isabel suspiró, ambos sabían lo que pensaba cada uno. Y sin más ni más, tomaron rumbo a la casa de su suegra, para ir por sus hijos.
-¿Te acuerdas cuando nos conocimos? -dijo Isabel
-Como olvidar ese día...
-Han pasado 10 años de eso y aquí estamos, una vez más- dijo ella, casi como un suspiro.
-Sí, estabas tan hermosa con tu pelo suelto y vestida de rosa... si, lo recuerdo.
Pero también recordó más, recordaba aquel comentario que ella hizo, mas no lo repitió, para que, sabía perfectamente bien lo que Isabel estaba pensando. La conocía como a la palma de su mano.
-"Ella" también estaba hermosa. - lo miró - Era tan pequeña, frágil, dulce, especial, la quise tanto, como a una hermana...


Roberto no contestó, caminaba pensativo y al ver sus ojos, Isabel adivinó el porqué de ese brillo. La amaba, ella sabía que la amaba, pero siempre tendría que aceptar que no le pertenecería jamás. Su vida en común la controlaba la ley. El corazón lo dominaba él y le pertenecía a Sofía.


Isabel entendió que nada más podía hacer. . .