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miércoles, 22 de junio de 2016

y de Valparaiso......



EN EL “HOTEL LANCASTER”.

90. Las palomas, en el Hotel Lancaster, se arrullan al otro lado de mi ventana y hay frescura y sombra en esta habitación donde hago recuerdos de este Puerto.

91 Qué distinto este Hotel al Hotel Uruguay. Aquí la cama es blanda, la comida abundante, soy el “Señor Fernández”, llamo, soy servido y pago.

92. ¿Acaso no era un “Señor” cuando pasaba, por la puerta de este Hotel, camino al “Checo” en busca de trabajo?

93. ¿Qué hace la diferencia? ¿Los discos? ¿La fama? ¿El dinero?

94. Sin embargo sigo huérfano de amores porque mi hombre tiene mujer pero mi triste poeta no la tiene.

95. Valparaíso doloroso. La gente se levanta del asiento, en el “Fortín Prat”, y el eco de los aplausos me llena de lágrimas los ojos.

96. Ya no canto en el bar. El viejo “London” aun está en la esquina, a cien metros de aquí, yo cenaré, hoy, en Viña del Mar, en un lujoso Hotel donde podría vivir pero no quiero. Vengo al viejo “Lancaster” para estar en el Puerto, porque el viejo “Lancaster” era el Hotel de Lujo donde jamás entraron a descansar mis huesos.

97. Pero no está la “Nieves”, con su regazo blando, con su cuerpo marchito y su inmensa ternura.

98. ¿Qué vio, en mí, esa mujer que era capaz de todo, hasta de dar la vida por verme sonreír?

99. Viejo Puerto, estos versos escritos esta tarde, después de tantos años, son de amor infinito.


100. Te regalo la historia de un hombre y de sus hijos, toda su poesía y el canto de este libro.



LA CALETA.

101 La “Caleta el Membrillo” y su San Pedro Santo, amanecieron cubiertos de neblina y una mañana de invierno, como tantas otras, se apretujaban las mujeres a la orilla del mar

102. Y lloraban los niños sin saber qué pasaba. ¿Por qué tanto sollozo? Pero el mar inclemente, una vez más, se tragó a un pescador y no devolvió su cuerpo para la sepultura.

103. El pescado es el pan en la vida del hombre que vive de los peces y que no sabe si esta mañana será la última, en el mundo.

104. “Así lloran las viudas sus lágrimas salobres esperando, en la orilla, la vuelta de “su hombre”.

105. Yo escribía poemas mientras las notas, tristes, de las gotas de lluvia azotaban la roca y, en una ola grande, se iba mi corazón de aventurero pobre.

106. Al otro lado, el mundo inmenso, misterioso y al ver pasar un barco imaginaba tierras con gente diferente, en la otra orilla, tal vez soñando, como yo, con tanta lejanía.

107. Cuando alguien me pregunta por el amor profundo que siento por el Puerto, tal vez en estos versos encuentre la respuesta que te puedo contar sólo cantando.

108. Los botes en la arena, la Caleta “El membrillo”, se reparan las redes, hay una nueva viuda, un huérfano, dos novios, una abuela, un hijo. Así pasa la vida por los siglos y siglos.

109. Yo amaré este Puerto, mientras me quede vida, por las ciertas razones que expongo en este libro.

PUERTO.

110. Las casas de Valparaíso fueron construidas a la orilla del mar. Allí estuvieron por mucho, mucho tiempo. Se multiplicaron, y crecieron, aparecieron los grandes almacenes y bodegas y los barcos llegaban y salían mientras los hombres trabajaban en los muelles y regresaban, cantando, a sus hogares.

111 Un día, tímidamente, una casa comenzó a trepar cerro arriba. Luego otra y otra... y otra.

112. Así llegaron  a poblar un cerro. Luego otro y otro... y otro.

113. Así nació Valparaíso, único. Aparecieron sus escaleras y sus ascensores para subir hasta la cumbre o bajar hasta el llano.

114. Un barco se llevó mis ilusiones, mil veces, y otro barco, mil veces, me las trajo de vuelta.

115. Es que nunca me pude ir de este Puerto, en donde no nací pero donde me hice poeta de la tierra.

116. Debería haberme hecho poeta de la mar, pero mi campo verde me penaba en el alma y debo ser uno de los pocos poetas de este siglo que aprendió a cantar al bosque escuchando el sonido de las olas.

117. Le inventábamos nombres a los bares del Puerto. Villarreal y yo entrábamos cantando los boleros de entonces que todavía recuerdo cuando me pongo nostálgico de tiempos y de tiempos.

118. Las canciones añejas apagaban las voces, el humo nos picaba en la garganta y algún borracho, a veces, no mostraba interés pero era minoría entre aplausos y vivas.

119. “Poema”, “El Ciruja” “Cicatrices” (el tango) El “Poema 15”, de Don Pablo Neruda, eran, para esos hombres, regalos inesperados

120. Yo me sentaba encima de una mesa y comenzaba a cantar un viejo vals. Villarreal recogía las monedas y a veces no querían que nos fuéramos.

121 Nos regalaban manos de amigos de una noche y nos daban comida, bebida, y nos cuidaban.

122. “Los muchachos no toman” nos defendían de alguien que nos tendía vino, de puro cariñoso..

123. Tiempo de andar andando. De renacer cantando, cada noche, en el Puerto, en este Puerto mágico.

124. ¿Te acuerdas Villarreal de la “vieja Flaite”? y del “Hueveo largo”, ¿qué me dices?. ¿Y del “M'hijita rica” que estaba ahí, a la vuelta, donde hubiera podido quedarme para siempre?

125. Pero yo no sabía conquistar a las mujeres. Estaba demasiado ocupado con el canto. Pero tú, Villarreal, enredado en las faldas, te me perdías inevitablemente.

126. Siempre me pregunté: ¿Por qué tantas mujeres? No te costaba nada liarte con alguna. Hoy que ya estamos viejos podrías confesarme cuál era tu secreto de Don Juan infalible.

127. ¿Tal vez tus ojos claros? ¿Tu nariz prominente? Eras chico y cuadrado, sin un peso (recuerdo). ¿Qué te veían, todas, que caían rendidas, desde las “mariposas” hasta las más “decentes”?

128. ¿Cuántas veces tuvimos que arrancar porque habías enamorado a la patrona? ¿Te acuerdas de eso, viejo guatón y pelado? Yo me enojaba y te reprendía mientras tú paseabas tu juventud de cama en cama, de casa en casa, de hotel en hotel, de hembra en hembra, de sábana en sábana.

129. Ahora, casi a los cincuenta, te confieso hermano que el huevón era yo, que andaba enamorado de mi humilde guitarra y de un par de canciones que abrieron muchos corazones pero piernas jamás.

130. Casi me quedo célibe de pura poesía, pero aprendí, de pronto, y fui tu competencia. ¿Hagamos una lista de nuestras compañeras a ver si nos alcanza el papel de la tierra?

131 Veinticinco mujeres había en Arica, Puerto, también, distinto a aquel Valparaíso que no puedo olvidar. Aquí había millares y todas eran tuyas porque yo tenía el defecto de enamorarme de una.

132. Así, como galán, no tenía futuro. Viejo Villarreal, hoy visito tu casa y te veo contento y me gusta tu cara.

133. Te ha cambiado la vida (respecto a las mujeres) aun sigues en los Bares y yo te tengo envidia. ¿Por qué no me invitas a cantar la “Rosa té” como en los viejos tiempos cuando todo era vida, vida, vida, la sagrada vida?

134. Villarreal, tu hermano te canta con respeto. Te debo tanto que a veces no comprendo ¿por qué nos encontramos para vivir aparte si apenas han pasado no más de veinte años?

135. Cuando le cante al Puerto tú estarás en sus calles, en sus piedras, sus noches, su mar, sus alegrías. Villarreal, hermano, deja que te acompañe alguna noche, dura, con esta poesía.

136. Valparaíso es Puerto. Puerto y nostalgia mía.

(Continuara...)

martes, 21 de junio de 2016

EN LOS MEDIOS



EN LA T.V.



2632. Aparece en la televisión, la novedad del siglo (¿?). "Un programa de corte político". Luego otro y otro.



2633. Se invita a un debate a los dos candidatos principales y se ignora al Catapilco, pije, que desafía a todo el mundo a debatir con él.



2634. Todo Chile se pega a la pantalla.



2635. Decepción con mayúscula. El representante del Continuismo (así se le llama porque nadie tiene pelotas suficientes para decir que está en ese sitio por orden de su jefe Capitán General). Elude todas las respuestas y deja la impresión de un insolente adolescente metido a grande.



2636. El Representante de la Concertación  (así se le llama a la "unión" de partidos políticos que apoya al abanderado, militante demócratacristiano, el más indicado, según unos y “a falta de pan...” según otros) se siente incómodo participando en un debate del nivel de un Centro de Alumnos de Liceo.



2637. Nada hay que agregar, ni comentar.



2638. Continúan los foros, los "enfrentamientos", en la pantalla chica, y es despedida la jefa de Prensa del canal Estatal.



2639. El General ha metido mano. Sus propios partidarios le hacen un flaco servicio, intentando sostener su mentira, cosa imposible porque no se puede jugar un partido de tenis sin raqueta.

2640. Los candidatos de la Concertación se mueven, en ese terreno, como peces en el agua.



2641. Se abren las puertas para algunos "censurados" de una televisión donde "jamás ha existido la censura" (¿?) y aparezco en la pantalla, recomendado, advertido y amenazado.



LOS IMPRESOS.



2642. Durante todo este tiempo han aparecido Libros, Diarios y Revistas de clara tendencia opositora al Régimen.



2643. (Vale decir que a estas alturas ya han pasado por la cárcel un montón de Editores, Directores, Escritores, etc.)



2644. "Miguel Littin, clandestino en Chile" conmueve al mundo jugándose la vida para filmar el más completo documento acerca de nuestra realidad.


2645. Gabriel García Márquez lo inmortalizó en un libro que se abre paso hasta los escaparates de las Librerías, del país y del mundo, traducido a cuanto idioma puedas imaginarte.



2646. Isabel Allende impacta con su "Casa de los Espíritus” y recién aparece "Los Zarpazos del Puma" que lleva ocho ediciones y todavía nadie lo ha visto porque la gente se lo arrebata antes que llegue a librería alguna.



2647. (La historia del General Arellano Stark y su helicóptero maldito terminará por hundir la mínima esperanza del hombre que comanda lo que en Europa, en una tira tragicómica, se llama "El Cuarto Reich").



2648. El Mercurio continua, gordo como siempre, sirviendo en los modestos almacenes para hacer los paquetes y aportando su magnífico puzzle para entretención de los ociosos del Domingo.



2649. Chile comienza a despertar de su letargo.

(Continuará...)

lunes, 20 de junio de 2016

LA NOCHE


53. El “Checo”, el “Rock and Roll”, el “American Bar”, el “London” y su trago amanecido. Refugio de marinos que bebían sus historias, de otros Puertos lejanos, y que a veces narraban en extraño español.

54. Entre faldas muy cortas y muslos generosos, escotes misteriosos y filo de puñales, el codiciado dólar abría cualquier puerta, piernas, brazos, botellas, camas por unas horas, conciencias y demases.

55. El Puerto olía a jabones baratos, a droga de tercera clase, a pescado y fritura, a perfume traído de la lejana Francia y regalado a la eterna prostituta del Puerto, un puerto más para el viejo marino que caminó la noche casi a la par conmigo.

56. Alguno se quedó por estos lados, enamorado de la vida que latía en el rojo corazón de la noche porteña.

57. Yo me fui, con mis tristes canciones y mi vieja guitarra, a conocer el mundo pensando en olvidarme de este Valparaíso donde dejé un par de años en sus piedras añejas.

58. También había un dolor, en mi pecho, que no calmó la vida, las mujeres del Puerto, el cuento del marino, en los amaneceres, ni el dólar, generoso, por cada canto herido.

59. Mi corazón sangraba, con dolor dulce y bueno, y yo era niño de modo que tenía la feliz inocencia de aquel que nada esconde y mira, con ojos de sabio misterioso que está aprendiendo todo para todo y en todo.

60. Así me fuí del Puerto pero no me fuí nunca. Me quedé para siempre como el añejo marino que vende cosas viejas, en el Mercado Persa, soñando con sus barcos y un ausente Domingo.

61 Yo me quedé, también, joven y aventurero. Han pasado los años y he regresado al Puerto.

62. Pero nada es igual (veinticinco no es nada). Ironía del canto, el Puerto no está, se lo llevaron.

LA MUJER Y LA NOCHE.

63. Yo me bebía las olas, apasionadamente. La bóveda celeste, reflejada en las aguas, era mi desafío. Irme lejos. Nunca supe por qué esta ilusión fue mía desde niño.

64. Sin embargo el Puerto del pasado me atrapa con sus redes invisibles y me ata, con sus hilos de plata, al tiempo que no existe.

65. Sueño con ir al mar, entrar en él y salir del agua vestido de nocturnas estrellas para internarme, Puerto, en tus calles de piedra.

66. Ámame, mujer de amor liviano. No te puedo comprar pero te me regalas. Soy parte de este concierto extraño que empieza, cada noche, con música en el Bar.

67. Un vaso de ginebra, de ron, tal vez de vino. En la “Pensión La Rosa” guitarras y tonadas. Una sopa marina, un mariscal caliente, una mirada viva y los bohemios de siempre.

68. En el “Nunca Se Supo” las guitarras porteñas sonaban cueca y cueca, cueca y cueca chilenas. El “Periquín” hacía milagro el acordeón y Ricardo Acevedo vestía de frac la modesta guitarra de mi patria naciente.

69. Yo soñaba, despierto, a las seis de la mañana. Nunca era el día justo porque siempre el ayer y el hoy se confundían con un rayo de sol que marcaba la hora de regresar, a “casa”, al descanso bendito.

70. A “casa”: Una pieza, una cama, un velador y el viejo ropero de tres cuerpos que tenía un espejo donde se reflejaba la juventud eterna.

 71 Desnudo, contemplaba mi cuerpo. Era delgado y pálido de trasnochada y hambre. ¿Sabrían las mujeres, que un día me abrazaron, que yo era un poeta y que las amé de veras?

72. Por un sólo minuto las amé; las amé, les canté y aún les adeudo tanto.

73. ¿Cómo puedo pagar las noches de caricias cuando me sentí niño y me dolía la ausencia de mi querida madre?

74. Tal vez fui hombre, a veces, pero más era niño sediento de una madre y buscaba, entonces, el regazo materno en cada hembra que además era amiga pues los que van de noche, sufriendo sus miserias, son hermanos, amigos y familiares cercanos unidos por la tonta pirueta del destino.

75. Valparaíso, doloroso y feliz, quiero cantarte en tiempo presente pero el pasado viene a mi pluma, que escribe, y nada puedo hacer por impedir que sea.

76. Hoy soy poeta errante por tus desconocidas calles. Estoy viejo de vino, de años, de viajes.

77. He cumplido mi sueño viejo Valparaíso. He caminado el mundo pero siempre regreso y hoy te pongo en un libro para que el joven sepa que hubo un Puerto, en el mundo, mágico como un cuento.

78. Así escribí: “Las olas, el mar, el invierno, la sal y una gaviota vuela sobre el agua.

79. Valparaíso está allí, donde la selva es todo Puerto, donde la historia es todo el humo, donde el mañana es puro cuento. Tal vez la vida, no lo sé.

80. La calle hacia el mar, borracho de andar, un hombre muerde su pescado.

81 Valparaíso está allí. En la cerveza sin espuma, en el pequeño de ojos tristes, en la mujer tosca y desnuda. Tal vez un sueño, no lo sé.

82. Y el cerro de cristal una vez se rompió y este Puerto nació de sus pedazos. Y el gitano pasó con su laúd y se bebió una copa a su salud.

83. La Caleta, esperar, un cigarro liar y hay un hermano, pobre, que no vuelve.

84. Valparaíso está, allí. En la garganta seca y ronca, la red vacía sin pescado, en la mañana silenciosa.

85. Tal vez la vida, no lo sé.

86. Allí donde hay una mujer que, sin amores, va de marino en marino, eternamente. Allí donde han anclado los dolores está Valparaíso para siempre”.

87. Y el doloroso canto se me pegó en la garganta y hay veces que lo escucho sonar en las Radioemisoras y casi desconozco mi voz.

88. Es que no puedo volver a cantar como en el tiempo de los añejos bares, por monedas, cuando Villarreal extendía la mano y yo cantaba, enamorado del viejo Puerto y sus estrellas.

89. Me quedé para siempre en el pasado. Algo de mí se quedó aquí y pertenece a este mar, a esta playa, a esta noche, a este Hotel Uruguay, en la calle Uruguay, más allá de la plaza, un poco más allá.

(Continuará...)

viernes, 17 de junio de 2016

DIECISEIS AÑOS y LA RECTA FINAL


2613. Algo ha ocurrido en esta Patria linda. Sus habitantes estamos dieciséis años más viejos. Hay otra generación que viene atropellando y que tiene una formación diferente.

2614. Se han deteriorado muchas cosas y han florecido ideas, en algunas cabezas, que parecen sacadas de un cuento de terror.


2615. Pero no hay culpables. Tenía que ocurrir para que algunos aprendiéramos a conocer al mundo interno de quienes nos rodean.


2616. Mi viejo compañero de trabajo, por ejemplo, Roberto Parra, camarada de tantas jornadas, sostiene que gracias a este Gobierno ha podido obtener todo lo que posee.


2617. Tiene razón. No ha sido de otra manera.


2618. Sin embargo me duele escucharlo decir que si hubiese continuado el Gobierno del pueblo jamás habría logrado sus condiciones de Hoy.


2619. Entonces entiendo, escuchándolo hablar, por qué hay un candidato que representa al oficialismo que se atreve a salir a la calle a prometer un cambio que no existe en sus planes.


2620. Dolorosa experiencia.



LA RECTA FINAL.


2621. Aparecen los candidatos a tres bandas. Chile se prepara para enfrentar al desafío de reconstruir la Patria.


2622. Hay que recuperar las valores perdidos y recoger los pedazos de nuestra cultura para hacerla, de nuevo, un todo.


2623. Habrá que reeducar a los jóvenes, en lo que respecta a los reales valores cívicos y morales, y enderezar la economía.


2624. Hay trabajo difícil y para mucho rato, pero gente suficiente para la magna tarea.


2625. Diecisiete Partidos Políticos se unen para apoyar una de las alternativas encabezadas por Patricio Aylwin, Demócratacristiano.


2626. Es un espectro amplio y nunca visto.


2627. Toda la gama Socialista, los Radicales, los Independientes, hasta el Partido Comunista, el MAPU y el Movimiento de Izquierda Revolucionario.


2628. ¿Quién entiende eso?


2629. Por otro lado aparece Francisco Javier Errázuriz, candidato por su cuenta, descalificando todo y presentando una nueva alternativa que nos recuerda a un tristemente célebre Cura de Catapilco, esta vez desarrollado y pije.


2630. El Oficialismo levanta la bandera de uno de sus Ministros, despliega una millonaria publicidad y así convence a muchos de que su abanderado hará, desde el sillón de O'Higgins lo que no hizo desde su Ministerio.


2631. Su campaña millonaria desorienta al pueblo.

(Continuará...)